Luguelín Santos

Imposible nada, posible es todo

Al acercarme a Luguelín Santos en el palacio presidencial aquel martes de agosto, me di cuenta casi en seguida que él sabía que era una estrella, sin embargo no percibí ningún atisbo de arrogancia de su parte. Fue lo primero que llamó mi atención.

Con un trayectoria profesional impecable y una historia de vida difícil, este joven de 18 años se abrió puertas donde muchos quizás ni siquiera sueñan llegar, y ahí está la diferencia: el soñó, creyó y trabajó; el resultado hoy todos lo conocemos: una medalla olímpica de plata en los juegos de Londres 2012, otras tantas en diferentes competencias y el privilegio de convertirse en el orgullo de cada uno de los dominicanos. Un muchacho de muchos triunfos y pocas palabras que logró llegar a mi corazón y el de muchos otros por su constancia, valentía y determinación.

1-) Veo que mencionas tu país cada vez que se te presenta la oportunidad, ¿Qué significa para ti ser dominicano?

Ser dominicano para mí significa ser una persona laboriosa, que no se da por vencida, alguien que a pesar de los múltiples obstáculos que le pone la vida, levanta la cabeza y busca la forma de superarlos.

2-) De los viajes que has realizado, ¿Cuál país te ha impactado más y por qué?

Canadá. Por su tranquilidad, limpieza, organización y sobre todo por la amabilidad de la gente.

3-) ¿Qué podrías decir que fue lo que te mantuvo enfocado mientras, a pesar de las calamidades sufridas, entrenabas y ganabas medallas?

Hay algo determinante en mí que me mantiene siempre en lucha, y es, el deseo de progresar y demostrarme a mí mismo y a todos que sí se puede.

4-) ¿En qué momento de tu vida te das cuenta que tienes el potencial para ser un campeón mundial?

Desde que empecé a entrenar formalmente; me di cuenta que cada día mejoraba mis marcas, que no había nada imposible, y que aunque muchos me encontraran pequeño y flaco, yo podía llegar a donde quisiera.

5-) ¿Qué pasaría si no pudieras volver a correr nunca más en tu vida?

Uff, eso ni pensarlo, pero en caso de que Dios lo permita, trataría de llevarle mi mensaje a otros jóvenes humildes que al igual que yo, tienen el deseo de superarse, pero a diferencia mía, no lo creen y lo ven imposible. Les llevaría un mensaje de esperanza y les enseñaría que si yo pude, ellos también.

6-) ¿Cuál ha sido el momento más difícil hasta ahora en tu carrera, y el más agradable?

Definitivamente de marzo a agosto del 2011 fue el período más difícil de mi carrera deportiva, pues estuve lesionado en ese lapso de tiempo y pensé que jamás volvería a correr como antes, pero Dios, junto a mi entrenador José Ludwig Rubio, me dieron las fuerzas y esperanzas de que sí podía sanarme y dos meses después de recuperarme, fui medallista de plata panamericano, rompí mi marca personal y el récord nacional de 400m que estaba en poder de Félix Sánchez.

Mi momento de más satisfacción ha sido precisamente el momento en que cruce la meta en Londres, vi el resultado oficial de la competencia y me dije a mí mismo, lo logré, al fin me demostré que sí puedo y pude lograr parte de mis sueños, de ser medallista olímpico.

7-) Pocos saben que anteriormente practicabas ciclismo (donde también obtuviste medallas), ¿Por qué decides hacer ese cambio de ciclista a velocista?

Realmente siempre he estado en atletismo, mi paso por el ciclismo fue efímero, pero día a día me daba cuenta que mi verdadera pasión era el atletismo, hasta que un día me decidí a hablar con el presidente de la federación de atletismo de ese entonces, quien actualmente es mi entrenador, y le expresé mi interés. Él de inmediato se comunicó con el presidente de la federación de ciclismo y le expresó mi inquietud, ambos se pusieron de acuerdo y la semana siguiente, ya estaba de nuevo entrenando como atleta velocista.

8- ) En las entrevistas vemos a tu madre y hermanos… ¿Hay algo que nos puedas decir de tu padre?

A pesar de haberse marchado a Italia estando yo muy pequeño, siempre será mi padre y aunque mi madre ha tenido que pasar muchas dificultades luego de su ausencia, no siento rencor hacia él y ojalá algún día podamos volver a ser esa familia que todos sueñan.

9-) ¿Qué papel ha jugado tu actual entrenador en tu carrera?

José Ludwig Rubio, para mí, es más que un entrenador, es mi padre, mi consejero, mi psicólogo, mi amigo, mi confidente, es alguien muy especial en mi vida, alguien que Dios puso en mi camino para que junto a él lograra mis sueños.

10-) ¿Qué sientes cuando estás en la ceremonia de entrega de las medallas y te das cuenta que hay una de oro o plata para ti?

De verdad que se siente una satisfacción enorme, darse cuenta que todo el esfuerzo hecho, todo el dolor soportado, todos los obstáculos superados, han valido la pena y es exactamente en ese momento donde uno sabe que está recogiendo los frutos.

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